LLL Hoy #5 – Depresión post parto

Cuando nace un bebé se presentan muchos cambios en torno a nuestra vida individual como familiar, constantemente tenemos períodos de miedo e incertidumbre en donde nos preguntamos constantemente si el tiempo, espacio y hábitat será la indicada o la mejor para poder criar a un pequeño, si estamos siendo capaces y aptos para poder enfrentar todos los cambios que se avecinan, sensaciones presentes que tenemos durante y después del parto, situaciones que vivimos la mayoría de las madres para asegurarnos que nuestros hijos estén seguros.

Durante el parto algunas de las situaciones que nos rodean pueden afectar nuestra estabilidad emocional, si hemos pasado por un parto con violencia obstétrica, donde no se nos ha permitido decidir sobre nuestro cuerpo y donde no se ha cumplido con las actividades o situaciones que hemos pedido con anterioridad.

Miriam una madre de mi entorno nos platica cómo vivió la depresión post parto.

Ha llegado el momento después de varios meses de espera y de estar en trabajo de parto por fin nace aquella anhelada pequeña, me siento rara y confundida, creí que al tenerla entre mis brazos una ola de felicidad y satisfacción llegaría a mí, pero no siento eso, he pensado que puede ser por el cansancio y todo el torbellino que tuve durante el parto.

En muchos lugares me contaban sobre qué hacer cuando llegara mi hija, como debía sentirme y como podía ser los primeros días, realmente no me sentía igual, me sentía triste, aturdida, desorientada, con ganas de salir corriendo de este lugar sin importar nada más, el llanto de mi hija me hacía sentir con irritabilidad la mayor parte del día, yo no sentía esa conexión con mi hija, de la que muchas mujeres me hablaron, sentía que era una persona extraña.

Todo era mejor cuando alguien mas se ocupaba de ella, deje que mi madre y pareja convivieran la mayor parte del tiempo con ella, acudía para alimentarla pero en esos lapsos en los que tenía que estar con ella y ofrecerle lo mejor de mi evitaba verla directamente, trataba de enfocar mi mirada y mis pensamientos en otras cosas que no fuera ella, al mismo tiempo me sentía culpable de no dar lo mejor de mi y de no ser la buena madre, de no poder estar feliz en cada momento, de no verla a los ojos y derretirme con su mirada.

Comencé a tener algunas dificultades con la prendida, no me gusta contar esta parte pero por un momento sentía alivio cuando no se daba un buen agarre era como un escape disponible para mí que al mismo tiempo me causaba contrariedad en ese momento. Mi amiga me contacto con una Líder, la Líder me escucho, no sé cuántas veces le llame y le contaba lo que sentía y lo que había pasado ese día, ella comprendía lo que estaba sucediendo y eso me daba alivio, encontrar a alguien que entendiera lo que estaba viviendo sin juzgarme o hacerme sentir mala madre (bastaba con que yo lo pensara y lo sintiera todos los días). Me explicó que las mujeres podemos tener depresión postparto, un tema del cual no se habla mucho pero está latente, ella me daba las herramientas para mejorar mi lactancia, me hacía mucho énfasis en la importancia de la lactancia como creadora de vínculo entre madre e hijo. Tuve ayuda profesional para poder superar esta etapa. Después de varios meses logré acercarme mas a mi hija, las dificultades de lactancia que tuvimos las fuimos superando, un día al amamantarla pude mirarla y sentir que esa pequeña era mi todo, yo estaba ahí para amarla siempre.

Como Monitoras/Líderes podemos ayudar mediante la escucha activa, donde las madres pueden contarnos las veces que sean necesarias, en los grupos de apoyo las madres pueden escuchar la experiencia de otras madres y conocer como obtuvieron ayuda de La Liga de la leche para poder continuar con su lactancia, es importante hacerle saber a las madres que estamos ahí y poder darle información de donde dirigirse para obtener ayuda especializada.


Sandra Patiño