LLL Hoy #2 – Editorial

Para esta segunda edición de la nueva publicación de la Liga de La Leche Internacional, LLL Hoy, hemos querido abordar la importancia del apoyo que una madre lactante o una parentalidad que da el pecho puede recibir a diario de su pareja, un familiar, una amiga, un amigo o la comunidad, sin el cual muchas relaciones de lactancia se ven desgraciadamente comprometidas. Los estudios han demostrado que existe una correlación entre el apoyo que puede recibir una madre y la duración de la lactancia. Este es el caso del apoyo del padre del bebé, de la pareja, de una compañera o un compañero de crianza o del apoyo de un equipo sanitario bien capacitado.

Los seres humanos son, como suele decirse, “animales sociales”: viven en grupo y dependen de formar parte de él para sobrevivir. Todo lo que necesitan para sobrevivir lo aprenden observando a las y los más experimentados. Esto es cierto para los niños, pero también para los nuevos padres. Al cuidar de sus hijas e hijos, las nuevas madres, padres y parentalidades reproducen las acciones que han visto en madres, padres y parentalidades experimentados. Así, las habilidades de crianza se adquieren por imitación de otros miembros del grupo.

Nos referimos a este grupo como “aldea” porque aquí estamos hablando del nivel micro-social, el de la comunidad, y no del nivel macrosocial, el de las instituciones (que es otro tema). En lo que en algunas partes del mundo se denomina “sociedad moderna”, la unidad básica es la familia nuclear: una madre y un padre o dos madres o dos padres o dos parentalidades y sus hijas e hijos. Sabemos que tener una pareja que te apoye puede ser de enorme ayuda. Pero a veces es insuficiente y las madres necesitan tejer una red de relaciones mucho más densa para obtener toda la ayuda material, física, emocional y afectiva que necesitan para llevar a cabo su “labor” de crianza.

Entrevistamos a varias madres sobre cómo se imaginaban su “aldea ideal”. También examinamos los distintos niveles de círculos de apoyo que rodean a las madres, los padres y las parentalidades. Entre estos círculos está, por supuesto, el de las y los cuidadores, tan influyentes en las prácticas de crianza y en el desarrollo de sus habilidades.

Porque la lactancia forma parte de la “labor reproductiva”, y el cuidado de los bebés es esencial para la supervivencia de la especie humana. Desde tiempos inmemoriales, esta labor se ha repartido entre todos los miembros de la comunidad (abordaremos el tema del “trabajo de amamantar” en un próximo número). Lo(a)s antropólogo(a)s han llegado a plantear la hipótesis de que el hecho que las abuelas asumieran parte de esta labor reproductiva representaba una ventaja evolutiva para los padres que se beneficiaban de ello.

En este segundo número, también encontrarás un artículo que habla de los efectos de la lactancia “prolongada” sobre el proceso de humanización de nuestra especie. Por último, puede que te hayas preguntado si ser líder/monitora de LLL es para ti; el artículo de Linda Wieser te ayudará a responder a esa pregunta.

Espero que disfrutes de la lectura. No dudes en ponerte en contacto con nosotras en llltoday@llli.org si tienes alguna pregunta o comentario sobre nuestros artículos, o incluso si tienes alguna idea para temas.

Daliborka Milovanovic, Editora en jefe